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Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

(Translation soon)

MÓSTOLES: TOTA PULCHRA EST

 

Móstoles es un municipio y una villa españoles de la provincia y Comunidad de Madrid. Con 206 263 habitantes (INE-2015), es el vigésimo séptimo municipio de España y segundo municipio de la región en número de habitantes después de la capital, Madrid (1 de enero de 2015); y el tercero, tras Valladolid, de la zona central de España que incluye las comunidades autónomas de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura y La Rioja.

El municipio se sitúa a 18 km al suroeste de Madrid, en la parte sur del área metropolitana de esta ciudad. Geográficamente se encuentra en la zona central de la península ibérica y de la Meseta Central, en el valle del río Guadarrama perteneciente a la cuenca del Tajo.

Su cercanía a la capital de España ha propiciado un acusado desarrollo demográfico en el transcurso de las últimas décadas. Móstoles, en cuarenta años y gracias al urbanismo salvaje, pasó de ser un núcleo rural de casi 4000 habitantes, a mediados de los años 1960, a una ciudad satélite de la capital con más de 200 000 en los comienzos del siglo XXI, integrada dentro del área metropolitana de Madrid.

Aunque a partir de la década de los 1970 tenía un carácter eminente de ciudad dormitorio,4 5 Móstoles alberga el campus tecnológico y la sede central de la Universidad Rey Juan Carlos, así como el Aula Universitaria de la UNED y es uno de los Centros de Exámenes de la Jefatura Provincial de Tráfico. La primera base operativa de las BESCAM (Brigadas Especiales de Seguridad de la Comunidad Autónoma de Madrid) se ubicó también en esta localidad en 2004, tras un convenio suscrito con el gobierno regional.

HISTORIA de MÓSTOLES

El término de Móstoles ha estado poblado desde tiempos remotos, como lo prueban los numerosos restos arqueológicos del Paleolítico. En época prerromana, en la Edad del Hierro, habitaban esta región los carpetanos, los habitantes de los escarpes sobre los ríos. La ciudad indígena más importante de la zona  era Toletum, Toledo, que fue conquistada por los romanos muy al principio del siglo II a.C. En época romana Móstoles debía de pertenecer al gran territorio de la ciudad de Toledo.

Móstoles era una encrucijada de importantes vías terrestres, a saber:


· La que enlazaba Toletum (Toledo) con Segovia (vías XXIV y XXV del Itinerario de Antonino).

· La que enlazaba Emérita Augusta (Mérida) con Caesaraugusta (Zaragoza), pasando por Caesarobriga (Talavera de la Reina) y Complutum (vía XXV).

· Otra que partiendo de Móstoles, constituía un ramal de la vía que venía de Segovia, y se dirigía a la Bética (Andalucía) a través de Alces (¿Ocaña?). Sería la vía de Asturica Augusta (Astorga) a Corduba (Córdoba) o XXIX del Itinerario.

· Una cuarta vía es la que unía Chinchón con Ávila, que formaba parte de la vía Valentia (Valencia) a Salamantica (Salamanca).

Siglos VI- VII. Móstoles y Toletum: la época visigoda. De esta época nos queda un importante resto en Móstoles, un posible monasterio visigodo, en la zona del Arroyo del Soto.

SIglos VIII- XI. Mostel- Móstoles y Calatalifa: la época islámica. En este momento nuestra ciudad está ya documentada en una fuente árabe, el libro de Al- Idrisi, Los caminos de Al-Andalus en el siglo XII, aparece en un camino de Toledo a Burgos, por Segovia, el topónimo مستال , M.stāl, ‘Mostel`, que podría ser el actual Móstoles.  Desde el siglo X tenemos total seguridad de que estuvo poblada Calatalifa, y cuando alcanzó su máximo esplendor militar, demográfico y económico.


Siglo XII y XIII. Móstoles, Segovia y Toledo: la repoblación. En el año 1085 fue reconquistada por el rey castellano Alfonso VI la ciudad de Toledo, incorporando el amplio territorio del reino de Toledo (en el que se incluía nuestro Móstoles) al reino de Castilla. Comenzaba entonces el complejo proceso de repoblación de las comarcas centrales, con la aportación tanto de pobladores del norte de la península, como del Sur aún bajo dominio musulmán (mozárabes sobre todo).


El Dos de Mayo. El día 2 de Mayo de 1808 el pueblo de Madrid se levantó en motín contra las tropas francesas del general Murat, acuarteladas en la ciudad capital. En la tarde de aquel terrible 2 de mayo, se encontraron en la villa de Móstoles, Juan Pérez Villamil -que entonces ocupaba los altos cargos de Auditor General y secretario del Consejo del Almirantazgo y fiscal togado del Consejo de Guerra- y Esteban Fernández de León -ex Intendente del Ejército y Superintendente de todas Rentas en el distrito de la Real Audiencia y Capitanía General de Caracas-. Este acababa de llegar de un Madrid en plena batalla y ambos se reunieron con los dos alcaldes ordinarios de la localidad, Andrés Torrejón y Simón Hernández, y les persuadieron para que firmasen una circular (conocida por la historiografía como Bando de Independencia), redactada por Villamil y dirigida a las autoridades de las poblaciones por las que habría de pasar, en la que se alertaba de lo ocurrido en Madrid, llamando al socorro armado de la capital y a la insurrección contra el invasor francés. Ambos alcaldes la rubricaron, como autoridades locales que eran, posiblemente ante el escribano del ayuntamiento, Manuel de Valle, para que el documento tuviera validez legal. El escrito decía así (Utilizamos la nueva copia procedente del Archivo Municipal de Plasencia, para mejorar la versión que conocíamos):


El bando de los alcaldes de Móstoles contribuyó, más que a provocar el levantamiento de la nación -que comenzó a partir del día 25, después de publicarse la abdicación de los Borbones-, a forjar en el ideario patriótico la figura de un alcalde de monterilla que, con la difusión de su bando -el apócrifo, no el verdadero- declaraba la guerra a Napoleón. En la época de las Cortes de Cádiz se institucionalizó el mito del Dos de Mayo, celebrando el aniversario de la gesta de los madrileños en 1811, y fue a partir de entonces cuando se consolidó la leyenda de aquel alcalde levantisco que, en solitario, había escrito el Bando de Independencia.

El siglo XX , La gran transformación


Las causas del cambio radical que ha sufrido Móstoles en las últimas décadas, pasando de ser un pueblo agrícola de las inmediaciones de Madrid a ciudad-dormitorio satélite de la capital, hay que buscarlas en un contexto global del complejo proceso de transformación que arrancó en los años 50.  A comienzos de los años 50 el régimen franquista renunció a la situación de autarquía en la que se hallaba el país, abriéndose al exterior, y sobre todo orientando la economía nacional hacia una industrialización, que trajo la verdadera Revolución Industrial a España. Esta apertura y cambio de política, inició un complejo proceso denominado "desarrollismo", uno de cuyos grandes cambios iniciales fue el la inmigración hacia las ciudades. Madrid, como capital, actuó como principal polo de atracción para esas masas de inmigrantes que a partir de los años 50 se diseminaron por el extrarradio de la capital, en aglomeraciones marginales suburbiales.


El problema de la vivienda en la capital se agravó hasta situaciones límite. En 1957 el gobierno creó el Ministerio de la Vivienda, para paliar el grave problema existente. Una de sus acciones más importantes fue descargarse de la responsabilidad, dejando a la iniciativa privada (empresas inmobiliarias y cooperativas) la construcción y promoción de conjuntos residenciales en altura, que mejoraron en calidad, pero en los años siguientes (años 60) crearían graves problemas como la falta de equipamientos colectivos públicos (colegios, centros de salud, zonas verdes y deportivas), especulación masiva con el suelo, y ante todo, un boom demográfico y urbanístico que se extendió desde la capital, Madrid, a su Área Metropolitana, transformando los pueblos que la rodeaban en nuevas ciudades satélite, con usos residenciales e industriales, pero quedando éstas como ciudadesdormitorio dependientes económicamente de Madrid, sin recursos propios, y con una grave carencia de equipamientos, debido sobre todo a la falta de involucración por parte de la Administración en resolver problemas de tipo social, y solo preocuparse de generar grandes beneficios económicos por la masiva construcción de viviendas e industrialización de la sociedad.


Así es como Móstoles, a partir de la segunda mitad de los 60, se convirtió en un objetivo más de las empresas promotoras inmobiliarias, especulando con el suelo y levantando en apenas una década, gran parte de las urbanizaciones que componen el casco urbano de Móstoles, y a las que podríamos incluir las exteriores como Parque Coimbra, Pinares Llanos y Colonia del Guadarrama. También se desarrollaron zonas industriales (zonas improvisadas como Las Monjas, las Pajarillas y Móstoles Industrial, o polígonos como el de Arroyomolinos y el de La Fuensanta).


A mediados de la década de los 70, la crisis económica mundial hizo que el fenómeno inmobiliario se ralentizase notablemente, lo mismo que el sector industrial. En el caso de Móstoles, este crecimiento se había producido sin el necesario planeamiento general, por lo que en la segunda mitad de los 70 los mostoleños se enfrentaban a graves problemas como la ya citada carencia de equipamientos públicos (un sólo centro de salud, un polideportivo obsoleto; varios colegios y pocos institutos, todos en iguales condiciones, que resultaban insuficientes para la enorme población; pero el problema más importante era el deficitario abastecimiento de agua al municipio y la escasa atención sanitaria).


Con la Transición y la llegada de los ayuntamientos democráticos, y gracias a las demandas y las presiones ejercidas por las distintas asociaciones vecinales, a partir de 1979 se dirigieron todos los esfuerzos a paralizar el crecimiento residencial y a potenciar la dotación de la ciudad con equipamientos públicos, a ordenarla urbanísticamente, y sobre todo a hacer políticas más sociales, con el fomento de la participación ciudadana en las fiestas locales, en actividades lúdicas, deportivas y culturales, y a asociarse formando peñas y asociaciones culturales de toda índole.

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